Dodecálogos del cuentista de Andrés Neuman

Extraído de su libro de cuentos Alumbramiento (Páginas de Espuma, 2009), Andrés Neuman  nos ofrece estas reflexiones sobre lo que debe ser el cuento:

Dodecálogo de un cuentista
1. Contar un cuento es saber guardar un secreto.
2. Aunque hablen en pretérito, los cuentos suceden siempre “ahora”. No hay tiempo para más ni falta que hace.
3. El excesivo desarrollo de la acción es la anemia del cuento, o su muerte por asfixia.
4. En las primeras líneas un cuento se juega la vida; en las últimas líneas, la resurrección. En cuanto al título, paradójicamente, si es demasiado brillante, se olvida pronto.
5. Los personajes no se presentan: actúan.
6. La atmósfera puede ser lo más memorable del argumento. La mirada, el personaje principal.
7. El lirismo contenido produce magia. El lirismo sin frenos, trucos.
8. La voz del narrador tiene tanta importancia que no debe escucharse demasiado.
9. Corregir: reducir.
10. El talento es el ritmo. Los problemas más sutiles empiezan en la puntuación.
11. En el cuento, un minuto puede ser eterno y la eternidad caber en un minuto.
12. Narrar es seducir: jamás satisfagas del todo la curiosidad del lector.

Nuevo Dodecálogo de un cuentista
1. Si no emociona, no cuenta.
2. La brevedad no es un fenómeno de escalas. La brevedad requiere sus propias estructuras.
3. En la extraña casa del cuento, los detalles son los pilares y el asunto principal, el tejado.
4. Lo bello ha de ser preciso como lo preciso ha de ser bello. Adjetivos: semillas del cuentista.
5. Unidad de efecto no significa que todos los elementos del relato deban converger en el mismo punto. Distraer: organizar la atención.
6. Anillo afortunado: a quien escribe cuentos le ocurren cosas, a quien le ocurren cosas escribe cuentos.
7. Los personajes aparecen en el cuento como por casualidad, pasan de largo y siguen viviendo.
8. Nada más trivial, narrativamente hablando, que un diálogo demasiado trascendente.
9. Los buenos argumentos jamás pierden tiempo argumentando.
10. Adentrarse en lo exterior. Las descripciones no son desvíos, sino atajos.
11. Un cuento sabe cuándo finaliza y se encarga de manifestarlo. Suele terminar antes, mucho antes que la vanidad del narrador.
12. Un decálogo no es ejemplar ni necesariamente transferible. Un dodecálogo, muchísimo menos.

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